Odilon Redon fue una figura central del Simbolismo francés. Aunque comenzó su carrera con obras oscuras y enigmáticas en blanco y negro (sus famosos "Noirs"), hacia el final de su vida abrazó el color con una intensidad casi mágica. Redon no pintaba flores como un botánico, sino como un poeta. Sus bodegones son famosos por parecer sueños lúcidos, donde la realidad se mezcla con la fantasía. Es considerado un precursor del surrealismo por su capacidad para evocar mundos interiores y estados de ánimo a través de texturas vibrantes y composiciones etéreas.