Ogata Gekko fue un artista fuera de serie en el Japón de la era Meiji. A diferencia de otros maestros del grabado que venían de linajes familiares de artistas, Gekkō fue un autodidacta total. Empezó diseñando linternas y tarjetas de felicitación hasta convertirse en uno de los pintores y grabadores más respetados de su tiempo. Su estilo es único porque logró fusionar la técnica tradicional del grabado en madera (ukiyo-e) con la soltura y la pincelada de la pintura clásica japonesa. Gekkō no buscaba el realismo rígido, sino capturar la atmósfera y la emoción del momento. Fue un innovador que se animó a usar colores más suaves y composiciones más abiertas, lo que le dio a su obra una modernidad que todavía hoy nos sorprende.