Ogawa Kazumasa fue un pionero absoluto de la fotografía y la impresión en el Japón de la era Meiji. No solo fue un fotógrafo brillante, sino también un innovador que introdujo procesos de fototipia y colotipia a color en su país, permitiendo que las imágenes tuvieran una suavidad y un detalle imposibles de lograr antes. Su trabajo es una mezcla perfecta entre la tradición estética japonesa y la tecnología occidental de la época. Sus series de flores, especialmente de crisantemos y lirios, son famosas mundialmente por su realismo casi táctil y sus colores delicados, logrados mediante el coloreado a mano de las placas negativas. Kazumasa no solo sacaba fotos; él "pintaba" con la luz y la química para crear obras que hoy son consideradas tesoros del arte botánico.