Pierre-Louis Pierson, reconocido como uno de los fotógrafos más influyentes del Segundo Imperio Francés, fue un pionero en la transición del daguerrotipo a la fotografía sobre papel y un retratista clave de la aristocracia europea. En 1855, Pierson se asoció con los hermanos Mayer, fundando el prestigioso estudio Mayer & Pierson en el Boulevard des Capucines de París. La firma alcanzó el éxito internacional al convertirse en los fotógrafos oficiales de la corte de Napoleón III, capturando la opulencia y el rigor protocolario de la época. Sin embargo, su contribución más vanguardista a la historia del arte fue su colaboración de cuatro décadas con Virginia Oldoini, la Condesa de Castiglione. En esta serie de más de 400 retratos, Pierson actuó como el ejecutor técnico de las audaces visiones de la condesa, quien dirigía minuciosamente sus propias poses y vestuarios.