Totoya Hokkei fue uno de los discípulos más brillantes del legendario Katsushika Hokusai. Antes de dedicarse por completo al arte, trabajó como pescadero (de ahí su nombre "Totoya"), pero su talento lo llevó a convertirse en uno de los diseñadores de surimono más prolíficos y respetados de la escuela de Edo. Su estilo se distingue por una precisión técnica exquisita y una capacidad única para integrar objetos cotidianos con una carga simbólica y literaria profunda.