Hiroshige fue la última gran figura del Ukiyo-e. Su habilidad para capturar fenómenos atmosféricos la lluvia, la nieve y la luz de la luna le valió el reconocimiento mundial, influyendo profundamente en los impresionistas europeos como Van Gogh. Sus obras no son solo registros de lugares, sino poemas visuales que invitan a la contemplación y al viaje espiritual.